y lo que espero ahora es que cada que veas ese azul,
cada que percibas la humedad, cada que te pares frente a la inmensidad del mar, pienses en mi.
Que en cada gota de agua salada y marina, veas, por lo menos, una de todas las lágrimas que mis ojos, antes tan llenos, derramaron por ti .
Que siempre al ver la arena morena, recuerdes mi cuerpo, el cuerpo generoso que supo beber todo tu veneno, poro por poro.
Y si ves el mar y recuerdas esto, no pienses por favor, que yo pienso en ti.
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