Había una vez, lejos de este espantoso mundo, un amable ratón retozón. Él como todos los ratones quería un amigo árbol, pero en su planeta sólo había alcachofas gigantes y no árboles, una noche de frío decidió que si no podía plantar un árbol se dedicaría a viajar por toda la galaxia.
Fin
Moraleja. Jamás seas un árbol o una alcachofa gigante, sólo ama, porque la vida es corta y sin amor no hay aire
domingo, 20 de mayo de 2012
martes, 31 de enero de 2012
Ofelia habla
¿Por qué ya no escribes de soles y amor?
-Porque cada gota de dulzura poética que he tenido en mi cuerpo la he vertido en tu sexo y se ha regado sobre la cama.
Puta, pero coronada siempre con flores.
Esta no es una máquina de escribir
Suéñate desnudo, pero conmigo.
Suéñate venciendo, pero sin mí.
Pero suéñate, porque la vida no es sueño y la soledad no espera.
Gloria a Dios y perversión de los ángeles. No huyas de los deseos, de tu cuerpo feliz y miserable. Asco y miedo.
En el momento de la envidia...
En el momento de la envidia...
Amiga, no te sueltes de mi mano, que entre ángeles no jugamos a ser mortales.
Decía el monje profeta que él tenía el poder de predecir revoluciones. En Italia, murió quemado y sin la razón de Maquiavelo.
Porque nacemos para aprender y la vida nos da manzanas podridas, ¡Oh! Como me gustaría estar desnuda y llamarme Eva.
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