Una mesa de aluminio y dos sillas incómodas en un cuarto blanco iluminado pero sin ventanas, sólo hay una pequeña puerta al fondo. Yo sentada en una de esas sillas esperando a alguien.
Un hombre de toga entra, me doy cuenta inmediatamente quién es: Platón.
Se disculpa por hacerme esperar. No habla griego, pero tampoco español, aun así lo entiendo. Me dice que me revelará la fórmula de la felicidad y el verdadero sentido de la vida, lo dice mientras se sienta en la otra silla frente a mí. Yo no hablo.
ya que Estamos sentados uno frente al otro. No vuelve a hablar. No sé cuanto tiempo ha pasado. Al fin habla y me dice que tiene que irse, debe ir l sueño de Buda a tomar el té con él, además son ya las nueve de la mañana y en breve despertaré.
-Ah, otra cosa- agrega- Hoy tienes que entregar el examen de teoría del conocimiento y olvidaste hacerlo. Sale y yo me quedo de nuevo sola.
La voz de mi tía me despierta y me pregunta si tuve un mal sueño. Le contesto que sí
Me pregunto si alguna vez veré a Kant
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